Homenaje a Sáenz de Oiza

En el año 1997, coincidiendo con el X aniversario de la creación de la Universidad Pública de Navarra, se instalaron una serie múltiple de esculturas por diversos lugares del campus, con obras de diversos autores navarros que fueron cedidas en depósito por los mismos. Posteriormente, parte de esas esculturas fueron compradas por la Institución, y ahora forman una colección que engrosa el rico patrimonio artístico de la Universidad Pública de Navarra.

Esta monumental pieza de Jorge Oteiza fue la primera obra escultórica ubicada en el campus de la Universidad Pública de Navarra. Su estructura es sencilla con una base metálica y tres piezas verticales, todas ellas en diferentes planos y posiciones. El resto de la escultura es el espacio vacío, el hueco, esa obsesión que ha perseguido a Oteiza a lo largo de su fructífera carrera escultórica. La obra es un homenaje al arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza (Cáseda, 1918 - Madrid, 2000), amigo personal del escultor y diseñador del edificio del Santuario de Nuestra Señora de Arantzazu, donde Oteiza dejó la que quizás sea su obra más inmortal. El propio arquitecto diseñaría los edificios y el campus de la Universidad Pública de Navarra y, como obra póstuma, el excepcional edificio del Museo Fundación Jorge de Oteiza en Alzuza. La escultura de Jorge Oteiza en el campus de esta institución educativa tiene su origen en una pequeña maqueta realizada en 1959. Dicha maqueta tenía como título ‘Oposición de dos diedros’. Tras haber llegado a la «nada activa» de las Cajas vacías, ahora se trata de dividirla, abrir la caja aún más. El resultado final de esta desocupación del espacio acaba siendo una base y unas pocas estructuras verticales u oblicuas. El original de esta obra se conserva, en el Museo de la Fundación Jorge Oteiza de Alzuza y data del año 1959.

José María Muruzabal