Cruz

Realizada por el artista de la forja y los metales, Constantino Manzana, la monumental cruz está ubicada en la parte central de la plaza, en el centro de un pequeño estanque rodeado de jardines. La cruz se erige, anclada sobre una base de piedras, en una columna con el fuste recargado de decoración, y alrededor del cual, se enrosca la figura de un enorme dragón, símbolo del mal y que, según algunas opiniones, el propio autor identificaba con Manuel Azaña, que en aquel momento era Presidente del Gobierno. Encima de la columna se alza majestuosa una espectacular cruz de estilo barroquizante. En el centro de los brazos de la cruz, en una de las caras, aparece el rostro de Cristo moribundo, mientras que en el otro aparecen símbolos de la pasión.

Las obras de Constantino Manzana, siempre con un sentido decorativo muy recargado, recuerdan formas del modernismo catalán, seguramente aprendidas en el período de formación del autor en Barcelona. Hombre de profunda religiosidad y de un carácter sumamente peculiar, realizó esta estatua oponiéndose a una Ley establecida por Azaña, en plena Segunda República Española. El gobierno de Manuel Azaña desarrolló una política antirreligiosa que le enfrentó con la Iglesia Católica, destacando la ley que establecía la retirada de los símbolos religiosos, entre ellos, los Crucifijos. Medida que tuvo gran oposición en Navarra. La escultura fue instalada inicialmente en los jardines del Claustro de la Catedral de Pamplona, pero el cabildo catedralicio solicitó su traslado. Finalmente, se colocó en 1941 en la plaza que llevaría su nombre.

José María Muruzábal