Monumento al Centenario de la Provincia Capuchina en Navarra, Cantabria y Aragón

Carlos Ciriza dota de contenido simbólico a esta obra con el óxido del acero, que evoca el color pardo del tradicional hábito capuchino. La plancha de acero de la escultura queda abierta por una gran «Tau», letra del alfabeto griego en forma de cruz que se identifica con el franciscanismo, por cuanto San Francisco de Asís la empleó como símbolo personal y como firma de sus escritos. En el trabajo escultórico de Carlos Ciriza se observa una reflexión ante el espacio y las formas esenciales que se plasma en un lenguaje abstracto y racionalista, aunque sin renunciar por completo a la figuración. En esta obra se muestra el juego entre conceptos complementarios como el volumen y el vacío, lo dinámico y lo estable, las formas abiertas y cerradas, o lo objetual y lo conceptual. En el año 2000 se celebró el Centenario de la creación de la Provincia Capuchina de Navarra-Aragón, ampliada con posterioridad a Cantabria. Y se instaló dicha escultura como monumento conmemorativo.

José Javier Azanza López

Datos

  • Escultor: Ciriza, Carlos
  • Acero oxidado y hormigón
  • Año: 2000
  • Altura: 210 x 131 x 50 cm
  • Pedestal: 147 x 79 x 79 cm
  • Temática: Alegórico-religiosa
  • Instalación/Ignauguración: 30 de mayo de 2000

Localización

  • Jardines de la Curia Provincial de los Padres Capuchinos en el barrio de San Pedro

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