Ícaro

La escultura de Dora Salazar, que lleva el título de Ícaro, representa a este personaje de la mitología griega. Como se recordará, Ícaro huyó del laberinto de Creta valiéndose de alas hechas con plumas y cera, pero se precipitó al mar Egeo, al derretirse la cera por el calor del Sol. Representa una figura humana, con alas, en actitud de volar, trabajada en hilo de cobre, de unos diez kilos de peso. La composición resulta liviana, dotada de gran dinamismo, agilidad, y es un buen ejemplo de la gran capacidad plástica y de diseño de la autora alsasuarra. Además se trata de una obra muy bien ubicada en el espacio en que se encuentra, pendiente del techo del edificio y aprovechando además la luminosidad que le viene de la parte superior.

Dora Salazar gusta de trabajar con los metales. En sus inicios estéticos comenzó empleando en sus obras materiales de reciclaje, utilizando bicicletas, mobiliario, etc. Posteriormente se ha preocupado por realizar esculturas de gran tamaño, empleando para ello grandes planchas de metal que se van entrelazando. Buenos ejemplos de este tipo de realizaciones son las obras tituladas Bestiario, que se encuentran ubicadas en el Parque del Mundo de Pamplona.

En el año 1997, coincidiendo con el X aniversario de la creación de la Universidad Pública de Navarra, se instalaron una serie múltiple de esculturas por diversos lugares del campus, con obras de diversos autores navarros que fueron cedidas en depósito por los mismos. Posteriormente, parte de esas esculturas fueron compradas por la Institución, y ahora forman una colección que engrosa el rico patrimonio artístico de la Universidad Pública de Navarra.

José María Muruzabal