Raíces del cielo

La presente escultura del notable artista vasco Ricardo Ugarte, realizada en acero, está compuesta por un pie vertical, del que emanan una serie de cubos enlazados en diferentes posiciones, todo ello en línea de abstracción geométrica. La obra se apoya sobre una simple plancha, en el suelo. Tiene un claro sentido de verticalidad, de una obra que surge del suelo y que asciende hacia lo alto. El pie vertical está compuesto por una serie irregular de formas de metal y de espacios, con formas caprichosas que juegan con el metal. De dicho pie salen, en la parte superior, varias bifurcaciones de cubos incompletos, semejando las ramas de un árbol.

La obra escultórica de Ricardo Ugarte, siempre cargada de simbolismo, adquiere una visión geometrizante del objeto representado. Este artista juega con los espacios que se crean en la propia escultura y que se abren a su vez, al exterior. En esculturas expuestas al aire libre, Ugarte tiene muy en cuenta los factores externos a la propia estructura matérica y formal de la obra, como la luz, la atmósfera y el colorido de que se va a rodear, aspectos que sin duda inciden de una u otra manera en el comportamiento estético. La obra instalada en la Ciudadela pertenece a la etapa de Ugarte que sugiere una aproximación más explícita al mundo de las formas vegetales y dinámicas. En pocos meses Ugarte había pasado de las «formas que pesan» a las «formas que vuelan». Justamente se las ha llamado «esculturas de hierro y viento». El rasgo más característico de este autor es su distanciamiento de la imagen, y su permanente fidelidad al hierro como herramienta insustituible para su expresión artística.

En el año 1979 en el marco de su exposición en Ciudadela, Ugarte colocó esta pieza escultórica en los jardines. La obra Raíces del cielo ocupó un espacio en el parque y allí quedó instalada.

José María Muruzabal