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Conjunto escultórico en el Paseo de Sarasate

En 1734, Felipe V impulsó la construcción del Palacio Real en Madrid, cuyas obras se iniciaron en 1738. El nuevo edificio se decoró con un programa escultórico de P. Sarmiento, discípulo de Feijoo, que entregó su propuesta en 1747, en la que recogía la idea de proporcionar una visión amplia de la Historia de España en torno a sus personajes más relevantes. Los trabajos escultóricos fueron dirigidos por Olivieri, bajo la supervisión de Antoine Dumandré y Philippe Boiston, así como de Felipe de Castro. El proyecto decorativo comprendía la elaboración de 94 estatuas, una colección de relieves, representaciones de emperadores romanos y piezas diversas. En el taller donde se realizaban las esculturas se dieron cita artistas franceses, italianos y españoles. Dentro de los personajes históricos fueron incluidos algunos monarcas del Reino de Navarra, como Sancho el Mayor o Sancho el Fuerte. La imagen del primero fue adjudicada a A. Carnicero y la del segundo a Andrés de los Elgueros.

En 1885, comenzaron las obras de reurbanización del Paseo de Sarasate (entonces llamado Paseo de Valencia), con proyecto del arquitecto provincial Florencio Ansoleaga. Ya en carta de 14 de abril de 1885, Nicasio Landa había expuesto al alcalde de la ciudad la idea, apoyada por Iturralde y Suit, de obtener seis estatuas de reyes de Navarra, quizá con destino al embellecimiento del Paseo. En concreto, refería los siguientes personajes: «Íñigo García, el Arista (770), Alfonso I, el Batallador (1104), Sancho VII, el Sabio (1150), Sancho VIII, el Fuerte (1194), Teobaldo I de Champagne (1234), Juana II, de Evreux (1329)». En abril, el consistorio acordó enviar a Madrid a José Soler con el fin de que comprobara el estado de las esculturas de interés que se conservaban en el almacén del Palacio Real. Tras esto, la Corporación decidió hacer formal la petición al Rey, solicitándole por carta de 18 de abril, las seis esculturas así como dos jarrones, todo ello con destino al ornato del Paseo Valencia. Se aceptó la petición a expcepción de los jarrones. Aunque el deseo de la corporación, refrendado por figuras como Landa o Iturralde y Suit, era disponer de imágenes de los reyes de Navarra, la realidad es que se cogieron del almacén real «al bulto», ignorándose tanto lo que se entregaba en Madrid como lo que se recibía en Pamplona, salvo en dos casos, las estatuas de Doña Bárbara de Braganza y de Fernando VI.

La inauguración de las estatuas, una vez ubicadas en el Paseo de Sarasate tuvo lugar en 1885. Tras un cambio de disposición de las mismas dentro del paseo en 1956, aproximándolas y orientándolas hacia la Audiencia; en 1972, volvieron a su actual posición y desde el Patronato Nacional se solicitó a la corporación la permuta de dos imágenes, la de Bárbara de Braganza y Fernando VI, por otras dos correspondientes a reyes de Navarra y que fueron identificadas como Felipe III de Navarra y García Ramírez el Restaurador, aunque resulta difícil precisar la coherencia de estas atribuciones respecto a la iconografía de ambas.

En el año 2008, a instancias del Ayuntamiento de Pamplona se procedió a la limpieza y restauración de las seis esculturas. De los seis personajes que se exhiben en el Paseo Sarasate, tan sólo dos están identificados mediante rótulos, en concreto Felipe III de Navarra y García Ramírez el Restaurador. De las seis figuras, tres visten coraza y dos de ellas ciñen corona o más bien diademas. Se sabe que Sarmiento dispuso que, los reyes suevos Recciario y Theodomiro, no llevaran coronas «sino diademas de perlas, al modo de los orientales griegos», mientras que para los monarcas D. Ramiro, D. Jaime de Aragón, y los navarros Sancho el Mayor y Sancho el Fuerte, indicaba que deberían llevar «coronas reales». Además, para este último, establecía que «debe tener un escudo con las cadenas que ganó en la batalla de las Navas». Sin embargo a la vista de las estatuas no se puede saber a ciencia cierta si las esculturas llevan corona o diadema, con lo que es dificil aventurar con certeza que se traten de los reyes navarros indicados.

Ignacio Urricelqui Pacho