Monumento a los muertos. Imagen de detalle
Monumento a los muertos. Imagen general.

El conjunto escultórico de Ramón Arcaya está formado por dos grandes bloques de granito con planteamientos opuestos. En uno de ellos, sobre una gruesa lápida, descansa el cuerpo sin vida de un joven, tan sólo cubierto por un paño de pureza. Por encima de él, sentado en un rústico bloque de granito, se halla la figura de un hombre en actitud pensativa.

Esta obra constituye indudablemente la obra mas afortunada de Ramón Arcaya en el ámbito de la escultura monumental, a la vez que se convierte en un excepcional ejemplo de su capacidad de asimilación de diversas influencias recibidas en su etapa de formación. El dominio de la anatomía tras su paso por la Academia de Bellas Artes de San Fernando, y la influencia de su estancia en París, y del escultor francés Antoine Bourdelle, con quien compartió la atracción a la voluminosidad constructiva de Cézanne y al realismo naturalista de inspiración miguelangelesca de Rodin, escultores de quienes toma también el gusto por lo inacabado. El propio Ramón Arcaya ofreció al Ayuntamiento de Pamplona un boceto del sepulcro con el lema «Vida y Muerte», por si merecía ser reproducido en piedra o mármol, como muestra de gratitud por la pensión que le había permitido ampliar sus estudios. Trasladado el asunto a la Comisión de Gobierno, ésta presentó su dictamen al Ayuntamiento en sesión del 28 de enero de 1921, aceptando la propuesta, por la gran calidad de la pieza.

José Javier Azanza López

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RECORRIDO

Cementerio

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Monumento a los muertos (Vida y Muerte)

Ramón Arcaya, 1922

Granito

Conjunto: 210 x 340 x 75 cm

Temática: Alegoría

Instalación (inauguración): 3 de septiembre de 1922

Ubicación: Entrada principal del Cementerio de San José.