Articulación flotante. Imagen 1.
Articulación flotante. Imagen 2.

Todos los rasgos del constructivismo ruso se hallan en esta pieza de Aizkorbe. Su alada dimensión espacial, su aspecto ingenieril o su estructura abierta y en levitación han constituido la base de una permanente discusión estética, en la que han terciado todos los vanguardistas del siglo XX, entre ellos Jorge Oteiza. La articulación de las formas rompe el aire y lo penetra. La sobriedad de líneas es el secreto de su belleza, intensificada por la elegancia del diseño y la calidad de la pátina del acero cortén empleado.

Aizkorbe se ha interesado desde una periferia norteña por los planteamientos minimalistas, y a la vez, por los grandes maestros italianos y vascos. Su experiencia en las canteras de Carrara (Italia), donde conoció el trabajo de la estatuaria clásica y del mármol, derivaron en la limpieza y voluptuosidad de las formas, que son características de su escultura. La obra escultórica de Aizkorbe parte de un planteamiento metafísico oteiziano para irse orientando impulsada por un concepto metafórico a lo Chillida, más gestual y barroco, que ocupa los años 80 (sus Articulaciones flotantes), en tanto que en los 90 retorna a la disciplina más rígida de la geometría y las unidades tipo que guían su experimentación (columna, torso, estela, cubo…) se descomponen, articulan o expanden en el espacio. En la presente década esta escultura se torna más compacta, de superficies redondeadas y siluetas curvilíneas, aunque continúe el poderoso influjo que el Oriente asiático provocó en su obra, desde que participara en Arte Expo 91 de Tokio.

Francisco Javier Zubiaur Carreño

Diálogo a seis de Alberto OrellaHuecos de Vicente Larrea
RECORRIDO

Ciudadela y Vuelta del Castillo

6

Articulación flotante

Faustino Aizkorbe, 1988

Acero cortén laminado y soldado con base de cemento.

Figura: 230 x 200 x 310 cm

Pedestal: 156 x 194 x 155,5 cm

Temática: Abstracción

Instalación: 1989

Ubicación: Vuelta del Castillo.