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Amaya, Marino

Nace en Astorga (León) en 1927. En su juventud fue pastor, carpintero y tejedor. A los quince años recibe su primer encargo como escultor, una estatua de Santiago Apóstol esculpida en piedra blanca. En Salamanca asistió a la Escuela de Artes y Oficios. La Diputación de Salamanca, en vista de sus progresos, le ofrece una beca con la que viaja a Madrid a perfeccionar sus estudios de escultor en 1945. Posteriormente, en 1949 emprendería una especie de vuelta al mundo para impregnarse de la estética y los saberes de otros pueblos, recorriendo Francia, Italia, Austria, Holanda, Dinamarca, Noruega, Suecia, Alemania y Grecia. Sus inquietudes personales no quedarían limitadas a la vieja Europa, ya que también estuvo en Egipto y Palestina. El cambio de aires sentaría de maravilla a Marino Amaya pues, de regreso a España, el año 1950, obtuvo la medalla de plata en la Exposición Nacional. En 1951 el Obispo de León le confía un grandioso monumento a La Inmaculada Concepción. En 1952 expone sus obras por primera vez en la Asociación de escritores y artistas de Madrid y en 1954 presenta sus esculturas en León.

A partir de los años sesenta trabaja intensamente la escultura. En 1974, Astorga, su ciudad natal, le hace hijo predilecto y le dedica una calle. En 1981 expone sus obras en Nueva York en Zoma Gallery, donde adquiere quince de sus obras la Fundación Rockefeller. En 1985 SS Juan Pablo II le concede una entrevista, para conocer su obra El Derecho a la Vida, que fue bendecida por el Santo Padre. Hoy esta escultura forma parte de la colección de obras de arte del Vaticano.A partir del año 1985 Marino Amaya inicia la creación de numerosas obras dedicadas a la vida de los niños para exponerlas en las ciudades más importantes del mundo y despertar con ellas el amor y el respeto por la Vida. Este tipo de obras, representando niños y niñas en diversas facetas de su vida, en especial juegos, se han convertido en el sello inconfundible de Marino Amaya. Igualmente están muy presentes en su producción las figuras de animales, en especial perros y gatos. Desde el año 1981 Amaya tiene su estudio en Marbella (España), que alterna con el de Madrid.

Se trata de un escultor volcado en la escultura pública con un impresionante número de obras públicas diseminas por todos los rincones de la geografía española. Existe obra suya, por ejemplo, en Gijón, Ciudad Real, Elche, Andújar, Cáceres, Málaga, Salamanca, Marbella, Soria, Madrid, León, Guetaria, Almería, etc. Su hijo, Salvador Amaya, ha seguido los pasos de su padre y se dedica también profesionalmente a la escultura.

Fuentes de información:

LÓPEZ SANCHO, L. «Desde el pastoreo al arte. Marino Amaya, el escultor que se hizo a sí mismo», ABC, 11 de Enero 1955.TORBADO, J., Marino Amaya, Madrid, Gráficas Marte, 1982.VÁZQUEZ, A., «Los niños de Marino Amaya regresan al jardín de los monos», La opinión de Málaga 12 de Mayo 2009.Página web del artista:tp://marinoamaya.galeon.com/